Alianza del Pacífico, con viento en contra

Nicolás Tereschuk

Los sectores más proclives a dejarse influenciar por los Estados Unidos en América Latina suelen poner como ejemplo de las políticas públicas a seguir por la región a los países de la Alianza del Pacífico, creada en 2011. Se destaca así un menor nivel de protección arancelaria, la estrategia de firmar tratados de libre comercio con distintos países, la libre circulación de capitales y una tendencia a de concentrarse en la explotación de recursos naturales, o -en el caso de México- actividades industriales de ensamblaje.

De esta manera las estrategias de México, Colombia, Chile y Perú son contrapuestas a las de los países del Mercosur, a las que se critica por ineficientes y de excesiva injerencia del Estado en el funcionamiento del mercado.

En los últimos meses, comenzaron a sonar algunas alarmas para los fans de la Alianza del Pacífico. Es que la caída que se viene registrando en el precio de los commodities afecta con fuerza a algunos de estos países, más volcados a la explotación minera y petrolera, conjunto de productos que vivieron en la última década un mayor “viento de cola” que los commodities agrícolas.

Sumado a esto, algunos de los gobiernos de esa agrupación también vienen sufriendo en el último período una serie de crisis políticas que impactan negativamente en la imagen de sus presidentes.

Se sabe que las encuestas marcan una fotografía y que captan apenas algunos rasgos en complejos procesos sociales. Pero creo que vale la pena hacer un repaso de algunos elementos recientes:

Chile: La última edición de la encuesta difundida por la consultora Adimark marcó una baja en la aprobación de Michelle Bachelet por quinto mes consecutivo. El respaldo a la mandataria socialista se ubicó en el 42 por ciento, en tanto que la desaprobación superó por primera vez desde su asunción en marzo pasado el 50 por ciento. Además, hace pocos días, el Centro de Estudios Públicos (CEP) dio a conocer la Nacional de Opinión Pública correspondiente al mes de noviembre de 2014. El sondeo mostró que 38%  de los consultados aprueba la gestión de Bachelet, lo que representa una caída de 12 puntos desde julio. Ese nivel de aprobación es equiparable al de noviembre de 2007, cuando en su primera gestión la presidenta socialista enfrentó una crisis por la implementación del sistema de transportes capitalino Transantiago. En ese contexto, el diario español El País explicó esta semana: “Gran parte del segundo mandato de la socialista Michelle Bachelet, que arrancó en marzo, ha estado marcado por la discusión acerca de la desaceleración económica que enfrenta Chile. Tras un crecimiento promedio del 5,8% entre 2010 y 2012 y de una expansión del 4,17% en 2013, las últimas previsiones del Banco Central chileno indican que la economía percibe un frenazo que hará terminar 2014 con un tímido 1,9%”.

Perú: A fines del mes pasado se difundió una encuesta en ese país que indicó que la desaprobación de la aprobación del presidente Ollanta Humala alcanzó el 73 por ciento -una suba de dos puntos porcentuales respecto de agosto-. De acuerdo a la encuesta de CPI, entre las razones expresadas por los entrevistados para rechazar la gestión de Humala figuran la falta de seguridad ciudadana (28,7 %), el alto precio del gas o combustibles (10,7 %), que se “deja manipular por su esposa” (9,8 %) y que “no cumple sus promesas electorales” (7,3 %).

México: Enrique Peña Nieto tampoco pasa por un buen momento. Una encuesta nacional difundida por el Grupo Reforma indicó que la aprobación del mandatario bajó 11 puntos en el último cuatrimestre, con lo que se situó en un 39 por ciento. SE indicó que se trata del nivel más bajo de respaldo que logra un presidente mexicano desde 1995. En medio de la crisis por la masacre de 43 alumnos secundarios en el estado de Guerrero, otra encuesta (El Universal/Buendía & Laredo) mostró que Peña Nieto muestra su nivel más bajo de aprobación desde que asumió hace dos años. 41 por ciento de los ciudadanos aprueba su trabajo mientras que el 50 por ciento lo desaprueba.

Colombia: Juan Manuel Santos fue reelecto en junio pasado. Desde entonces su imagen su aprobación se mantiene en un 40 por ciento, de acuerdo a un sondeo de Ipsos Napoleón Franco. Un sondeo de Gallup señaló que el nivel de desaprobación a la gestión de Santos está en un 51 por ciento, menor que en junio de 2013, cuando un 71 por ciento dijo no respaldarlo, aunque lejos de octubre de 2010 cuando se llevaba el aplauso del 82 por ciento de los consultados. En ese contexto, otro dato que podría preocupar al gobierno colombiano es que el 51 por ciento señaló que la situación del país empeora.

Los mandatarios latinoamericanos enfrentan importantes desafíos, más allá de los bloques regionales que integren y sus estrategias comerciales o financieras. No parecen existir modelos “exitosos de por sí”, sino presidentes que logran lidiar mejor o peor en cada caso con los obstáculos que se les presentan. En el territorio más desigual del planeta las demandas ciudadanas cambian, se reformulan y significan siempre altas exigencias para los mandatarios.