La saga de “Budú”

Claudio Chaves

Que el vicepresidente de la Nación es un muchachón ligero y voraz, propenso a la vida fácil y al fasto, es una verdad de Perogrullo. Su desenfrenada carrera hacia el poder económico y político le ha impedido reconocer los límites de toda empresa de riesgo, y ya en el vértice de la pirámide fueron apareciendo las huellas, que en su alocada marcha, descuidó ocultar.

Para decirlo con imágenes simbólicas, fue sorprendido a la carrera con el antifaz y la valija a medio cerrar, de la que pendían collares y cadenas de oro. Sus aventuras rocambolescas están en manos de la Justicia y veremos qué pasa con ellas.

Budú es, entonces, la síntesis perfecta de los nuevos fenotipos sociales emergentes, en un mundo sin grandes convicciones ni profundos compromisos. El poder por el poder mismo y el dinero para dilapidarlo. O como decía Luca Prodán: No sé lo que quiero pero lo quiero ya. Rápido, vertiginoso. Fugaz.

Una promesa de playboy o von vivant, según cómo se lo mire, que no alcanzará jamás los niveles “creativos” de un Porfirio Rubirosa, en su vano intento por seducir a Eva Perón, o un Macoco Alzaga Unzué que organizaba festicholas en la bóveda familiar de la Recoleta.

Amado no es un hombre pulido, de modales armoniosos a consecuencia de una educación esmerada. Más bien se trata de un individuo rústico, simple, con una pátina opaca que apenas oculta el barrio y la muchachada alegre y buscona de alguna esquina marplatense.  Su permanente sonrisa pareciera suplir el vacío y la oquedad. Así y todo, la vida, impiadosa y zumbona, lo ha empujado a las alturas políticas.

Budú en la Rosada

Para el progresismo kirchnerista, que le fascina la vida rumbosa, “pero que no se sepa”, Amado los expone descarnadamente. Como cuando Echegaray le regaló un Audi a su hija y Forster, de Carta Abierta, protestó airadamente, no por el regalo, sino porque fue exhibido. ¡Así es el kirchnerismo! El mal está en la exhibición, no en hacerlo.

Este rechazo a Budú por parte del kirchnerismo duro (Zannini, Máximo, Parrilli, Conti y también Cristina,  entre otros) ubica al vicepresidente, en el caso de prolongar su estadía, en un lateral más cercano al peronismo que al vacío. Al menos así me parece. Nadie quiere, en este sector político, el desplome del gobierno.

Por otro lado ya hace un tiempo que los medios de comunicación más o menos “enterados” han informado que en la situación económica sumamente crítica en la que se halla el gobierno, Amado Budú era dueño de un propuesta más cercana a la racionalidad como es la de arreglar con el Club de París, el Ciadi, los holdouts y el FMI y salir a los mercados en busca de dólares que ya no tenemos. Si esto último fuese cierto, la historia nos daría un ejemplo más de sus caprichos.

¡A la hora de marchar, empuja al que está adelante!